Revista VERDEMENTE-La Guia Alternativa de Madrid

miércoles, 24 de mayo de 2017

Islam y la lucha contra el Infiel: Lecciones de Amor

En este mismo instante, muchos países se encuentran atravesados por el odio de la islamofobia. Los atentados en nombre del Islam nos pueden confundir y hacernos creer que el Islam es una religión de odio. Pero el Islam tiene lecciones importantes que darnos. Entre ellas, la de la lucha contra el infiel: la yihad.  ¿Podemos acogerla amorosamente en nuestro interior? 

LA VERDADERA LUCHA CONTRA EL INFIEL 
En la lectura del Corán, se insta a las personas creyentes a luchar contra los infieles en repetidas ocasiones. Se trata de una obligación religiosa para los musulmanes. Pero, ¿quiénes son realmente los infieles? Los infieles no son los demás, ni aquellos/as que libremente han decidido no abrazar el islam. 
Esa sería una interpretación errónea. El Islam no busca la agresión como forma de relación. Entonces, ¿a qué lucha se refiere? 
Creo firmemente que la yihad hace referencia a la lucha con uno mismo/a. El verdadero significado de la palabra yihad es, precisamente, la lucha contra el infiel que llevo conmigo, con aquellas partes de mí que siguen sin confiar en la vida. 

Eso sucede porque en mi interior tengo áreas que siguen sin aprender a amar. Hay partes de mí que siguen ancladas en el odio, que continúan ligadas a la idea de que nada es más importante que lo que me afecta a mí personalmente, y que me impiden ser amoroso con los demás. Y ese es un error inmenso. La lucha contra ese error es al que se refiere el Islam. 
Pero no nos equivoquemos. La lucha contra nuestro enemigo interior no puede hacerse a través del odio. Como nos enseñan los sufís, místicos musulmanes que integran en sus vidas la profunda vivencia del Islam, debe hacerse abrazando tiernamente la Verdad. La clave es actuar desde la comprensión, el amor y la ternura. Pues desde ahí se vivencia que todos somos uno. 
En la búsqueda sincera de la verdad a través del amor que produce, inevitablemente, la comprensión profunda, todas las religiones encuentran un punto de unión. Pero esa comprensión profunda solo es posible alcanzarla mediante una aceptación total de todas nuestras realidades internas, especialmente las que nos llenan de miedo, de odio y de dolor. Eso significa abandonar la violencia y el maltrato también hacia nosotros: una verdadera e innegable Yihad. Toda una lección a aprender. 
Debemos recordar que todo lo que veo fuera es, en realidad, una proyección de mi interior. Cuando en mi interior haya paz, entonces habré convertido al infiel. La Yihad habrá terminado. La Yihad habrá vencido.
EL VELO QUE LLEVO DENTRO 
Cuando hablo de convertir al infiel que llevamos dentro, no hablo desde la teoría, sino desde mi propia experiencia. 
En más de una ocasión, me he cazado a mí mismo mirando con superioridad a una mujer que lleva el hiyab, el velo que utilizan muchas mujeres musulmanas para cubrir su cabeza. El hecho de sentirme superior a ellas me recuerda que, en realidad, quién lleva el velo de la ignorancia soy yo. 
Si consigo mirar con ternura en mi interior, entenderé que ese pensamiento, además de injusto, nace del miedo que me provoca lo diferente, lo desconocido. Olvido que el hiyab es utilizado como símbolo para decir “nadie manda en mí”, “no obedezco a nadie más que a la divinidad”. Este es el verdadero significado del velo musulmán en ciertos párrafos del Islam. Solo recordando esto, dejo de ocupar un lugar violento que no debería haber ocupado nunca, del que debería renegar. He vencido en mi Yihad. 
Así pues, cuando juzgo a las mujeres que llevan el hiyab, a los sin techo que duermen en los cajeros automáticos, o a la gente que viste diferente a mí, me convierto en el infiel. Y es, precisamente, a ese infiel al que debo reconvertir. Debo echarlo de mí, del mismo modo que Jesús echó del templo a los mercaderes por desacralizar el templo: mi propia vida. 
Recordémoslo, no se trata de una lucha externa sino interna. Una lucha donde el amor debe ser la única arma de acción. Quizás deberíamos abandonar la palabra lucha y empezar a referirnos a este proceso como el momento del abrazo, el momento del perdón y del amor. 
SIN OLVIDAR LO IMPORTANTE 
Si el hiyab nos recuerda que nadie manda en mí y que solo obedezco a la divinidad, que no hay más dios que Alá, significa que no hay que olvidar nunca lo más importante. De hecho, el símbolo del velo tiene su traducción en el primer mandamiento de Jesús: “amarás a Dios por encima de todas las cosas”. Es decir, amarás por el simple hecho de amar, buscando siempre la verdad y situando el amor en el centro de tu vida. 
Solamente así, dejando de dar más valor al resto que a la propia comprensión, estaremos retornando al origen. De algún modo, todas las religiones nos recuerdan que si queremos recuperar nuestra esencia debemos superar las creencias, deseos y apegos que nos impiden tener el amor en el centro de nuestra vida. 
Desde este punto de vista, nada hay más importante que la Yihad. Nada hay más importante que la lucha contra el infiel, sabiendo que el infiel habita en mi interior. Sabiendo que todo lo que veo en el exterior solo es una proyección de aquello que todavía no he integrado. Por ello, debo bendecir a la mujer con el hiyab, ya que me recuerda que somos iguales; debo bendecir las noticias que aparecen continuamente en televisión, pues me indican que no debo odiar... Todo lo que ocurre a mi alrededor, es una señal de aquellas áreas en las que todavía tengo que echar al infiel. 
CUATRO MECANISMOS DE DEFENSA 
Te animo a entrar en la página web www.danielgabarro.com/verdemente y descargarte los cuatro mecanismos de defensa inconsciente que nos alertan de nuestros enemigos interiores. Así, cuando los vivas en tu vida, sabrás que esos son los infieles. Ésos serán los mercaderes que debes echar de tu templo.

lunes, 22 de mayo de 2017

EL PODER DE LA MENTE, RAMIRO CALLE

Buda lo aseveraba: "Todos los estados entroncan en la mente y la mente es la fuentes de todos los estados". Krishnamurti declaraba: "La mente es el mundo". Los yoguis desde la más remota antigüedad nos han advertido: "De la mente parten dos caminos: uno lleva al cielo y el otro al infierno", entendiendo por cielo o infierno estados psíquicos. También, como tanto les insisto a mis alumnos en las clases de meditación: la misma mente que encadena, es la que libera. Con la mente pensamos, sentimos, hacemos..., pero ella puede ser sana o insana. Es una buena sierva, pero muy mala ama.
El poder de la mente es indiscutible. El del pensamiento, también. La mente es nuestra inseparable compañera desde que nacemos hasta que morimos. Es el órgano de percepción, cognición, análisis, memoria, imaginación, atención, discernimiento y otras preciosas funciones cuando sabemos utilizarlas bien y servirnos de ellas. Pero muy perturbadoras cuando ellas nos dominan y nos convierten en sus esclavos. 
Los sabios de Oriente siempre han insistido en la necesidad de aprender a cuidar, dominar, entrenar, desarrollar y sanear la mente, porque ella puede ser fábrica de aflicción o de deleite, y puede ser una implacable enemiga o una magnífica amiga. La mente bien dirigida y gobernada, es de mucho provecho para uno mismo y para los demás, pero mal dirigida y gobernada es desorden, fiasco, inarmonía y conflicto. 

Cuando la mente no está bien establecida, controlada y orientada, es manantial de mucho sufrimiento, porque se extravía en sus pensamientos neuróticos e insanos. También causa mucho dolor innecesario a las otras criaturas. Se fragmenta y pierde su energía, es causa de malestar y preocupación inútil. Una mente así, decía Kabir es un fraude, una casa con un millón de puertas. Lo mejor es no creérsela. No es de fiar, es un timo. Si la mente no te gusta, cámbiala, le recomendó un mentor a su discípulo. Surgió la meditación hace milenios para poder limpiar, esclarecer y serenar la mente y que así en lugar de reportar ignorancia, desencadene sabiduría liberadora.
Mi admirado y siempre recordado Babaji Sibananda de Benarés siempre me decía que hay dos cerebros: el sagrado y el demoniaco, y que hay que aprender a desplegar el primero y a debilitar el segundo. Una mente negativa contagia negatividad, como una saludable, contagia armonía. 
La mente descontrolada es como un elefante furioso o como un mono loco saltando de rama en rama. Se dejará arrastrar por la ira, el egoísmo, la ansiedad y todas las emociones tóxicas. Aunque uno habla de ella como si le perteneciera, en realidad no es así; uno es como una hoja a merced del vendaval de una mente agitada y confusa que daña a los demás y se daña a sí misma, acarreando un montón de cosas nocivas. Una mente no dirigida con sabiduría y ecuanimidad, con sosiego y lucidez, es un caldo de cultivo para la fricción, el conflicto, las emociones venenosas y los pensamientos insanos. Lo que puede originar trastornos psicosomáticos muy diversos, además de que dispersa las mejores energías y malogra la relación con las otras personas. 
Como todos tenemos en principio una mente desorganizada y con tendencias insanas, urge transformarla para obtener lo mejor de ella y abandonar lo peor. Así se podrán obtener los potenciales mentales, evitar las memorias negativas y las fantasías dolorosas y perjudiciales, activar la atención mental en el aquí y ahora, cultivar actitudes sanas y constructivas y comportamientos mentales, verbales y corporales cooperantes y generosos.
Desde que descubrí el yoga cuando tenía quince años de edad, enseguida escuché la antigua enseñanza de "así como piensas, así eres" o "somos el resultado de nuestros pensamientos" o "heredaremos de la mente lo que vayamos haciendo con ella". Pensamientos nocivos encienden pensamientos nocivos, en tanto que los positivos alumbran los positivos. El pensamiento insano es como una espina clavada en el sistema nervioso, que no deja de irritarlo.
Es necesario aprender a pensar y a dejar de pensar. En este sentido la meditación nos es también de gran ayuda. Cuando hay que pensar, pensamos, pero cuando hay que vivir en el instante sin pensamientos, lo hacemos. Nada de elucubraciones inútiles. Por un lado la práctica asidua de la meditación y, por otro, enfocar la mente en lo que a cada momento estamos llevando a cabo. Y cultivar actitudes constructivas, basadas en el sosiego, la ecuanimidad, la atención vigilante y la compasión. La meditación nos permite entrenar la mente para desarrollarla y que pueda alcanzar un plano de equilibrio y visión clara. De eso modo uno podrá mejor afrontar las vicisitudes de la vida e incluso sacar una enseñanza transformativa de las mismas. 
Además de la práctica de la meditación sentada, hay que estar más meditativo en la vida diaria. Podemos irnos adiestrando para frenar los pensamientos, o mirarlos sin que nos afecten, o combatir los pensamientos negativos mediante los positivos, o ignorar los pensamientos. Hay numerosos métodos para aprender a relacionarse con los pensamientos. Para ello también necesitamos el esfuerzo consciente, la disciplina y la motivación necesaria para despojarnos de los pensamientos insanos y cultivar y desplegar los sanos. Es una especie de alquimia. Igual que los alquimistas tratan de transmutar los metales de baja calidad en metales preciosos, vamos tratando de transformar el lado neurótico de la mente en un lado sano y constructivo. La meditación nos ayuda a superar los modelos de pensamientos que generan dolor propio o ajeno, para construir emociones sanas y lucidez mental. Con el trabajo de autoreeducación necesario, iremos logrando que la mente no esté gobernada por la ofuscación, la avidez y el odio, sino por la lucidez, la generosidad y el amor. 
Inspirémonos en las palabras de ese maravilloso texto que es el Dhammapada, donde se nos recuerda: 
"Es bueno controlar la mente: difíciles de dominar, voluble y tendente a posarse allí donde le place. Una mente controlada conduce a la felicidad".
©VerdeMente, 212

miércoles, 17 de mayo de 2017

Quiromancia en Centro Lúa

QUIROMANCIA

Lo que tus manos dicen de ti... Quiromancia: consultas personalizadas en Centro Lúa 
Descubre tu auténtica personalidad, tus habilidades y tus aptitudes naturales a través de la palma de la mano.
Un estudio de la/s mano/s nos permite centrarnos en aquellos aspectos importantes de nuestra vida que podemos potenciar o cambiar y facilitarnos así nuestro camino vital.
Más información en info@centrolua.es

Curso de Flores de Bach Centro Lúa


CURSO DE FLORES DE BACH
19/20 de Mayo
¿Qué Veremos en el Curso?

En este curso vamos a abordar las Flores de Bach desde un enfoque mucho más amplio donde partimos de un todo, por eso trabajaremos con los elementos y los temperamentos que conforman hasta acabar con las personalidades asociadas a cada uno de ellos. 

martes, 16 de mayo de 2017

Retiro de Verano para Mujeres

En Acebo (Cáceres)
Del 29 de Junio al 2 de Julio

El Diapasón Terapeútico

El Universo vibra y tú también. La vibración actúa donde emerge la energía corporal, sea en los meridianos (las líneas entrelazadas de la Acupuntura), en los campos sutiles bioenergéticos o en los centros de energía llamados chakras. Interactuando con ellos mediante frecuencias de sonido puedes lograr efectos concretos, relajantes o sanadores. 
Hoy te invitamos a profundizar en el rico mundo de los diapasones.  
Su efecto inmediato es una conexión profunda con la Tierra. Proveen calma. Tonifican los músculos y alivian el dolor muscular. 
Seguramente conoces los diapasones en forma de U. Si los pulsas producen una frecuencia exacta y emiten un leve sonido. La frecuencia de esta oscilación se mide en hercios (Hz), el número de estos ciclos por segundo. 
Normalmente se emplean para afinar instrumentos y su pieza más común es la nota LA en 440 Hz, que marca la referencia para colocar el resto de notas en su exacto lugar en la escala. 
Algunos escogen frecuencias que emiten los planetas al desplazarse en su movimiento orbital por el espacio, basado en los estudios que hizo el matemático suizo Hans Couso. Otros eligen frecuencias con las que vibran cada uno de los chakras o que afectan a un órgano en concreto. 
Colocarte un diapasón sobre el plexo solar o el tercer ojo puede resultar una experiencia sobrecogedora.
  
Construir un diapasón para que vibre en una frecuencia exacta es relativamente sencillo. Por ello dispones de un largo catálogo de modelos afinados para cumplir la función sanadora que requiera un tratamiento, o la afinidad que sientas por una frecuencia determinada.  
Existen dos tipos de diapasones: los que en sus extremos tiene unas pesas, y los simples (sin pesas). Los diapasones con pesas vibran con más fuerza y son los más adecuados para realizar un trabajo físico sobre tejidos musculares o huesos. Los diapasones sin pesas actúan más bien sobre el campo energético: aura, meridianos o chakras.  
EL USO DE LOS DIAPASONES CON PESAS 
Debes golpear el extremo del diapasón o pellizcarlo para sacar su máxima vibración. Luego apoya el extremo inferior -la parte que no vibra- sobre el punto que deseas trabajar. Muchos localizan los lugares basándose en los puntos o meridianos de acupuntura. Por ello, algunos terapeutas definen su trabajo con diapasones como acupuntura sin agujas. Otros eligen zonas doloridas o con exceso de tensión.  
El diapasón más conocido y usado es el Om 136,10 Hz. Esta afinación se basa en la frecuencia que emite la Tierra rotando un año alrededor del Sol. A una escala audible, es la frecuencia que resuena con el OM cósmico. Su vibración está relacionada con el principio creador del universo. Es la misma frecuencia del chakra del corazón. Calma, relaja, equilibra, reduce el estrés y la ansiedad. Sirve como soporte para la meditación y para conectar con el Todo.
DIAPASONES SIN PESAS 
Estos diapasones afectan fundamentalmente al campo energético de nuestro ser. Son excelentes para el equilibrio mental y emocional, mejoran el campo de energía sutil, ayudan a la elevación espiritual y crean un espacio de integridad y armonía interna.  
Entre sus variedades destaca el diapasón activador de cristales, capaz de limpiar y amplificar la capacidad energética de los minerales sanadores, especialmente los cuarzos.  
El diapasón afinado a 432 Hz tiene efectos profundos en la conciencia y en el nivel celular de nuestro cuerpo. 
En la escala Solfeggio, derivada de antiguos cantos gregorianos, se encuentra el diapasón de 528 Hz. Se afirma que es capaz de reparar el ADN de los errores producidos en la replicación celular. Se usa además para reestructurar las moléculas del agua.

SET DE DIAPASONES 
Te interesa utilizar diapasones de forma conjunta. Por ejemplo el set biaural (la quinta perfecta) afinados en Do y Sol. Al colocar uno cerca de cada oído, el set equilibra y armoniza el cuerpo-mente al actuar en los dos hemisferios cerebrales.  
Otra opción es el set de chakras. Consta de siete diapasones que equilibran y armonizan cada uno de los puntos sutiles del campo energético.  
La pareja de diapasones para tratar la celulitis se basa en las frecuencias de órganos descubiertas por Bárbara Hero. Al usarlos conjuntamente provoca la liberación de un exceso de células grasas, mientras estimula el crecimiento del tejido muscular.  
La frecuencia del planeta Tierra es de 8 Hz. Las ondas alfa, la frecuencia del cerebro en estado de relajación profunda, son ondas a 8 Hz. Se emplea muchísimo esta frecuencia, descubierta por el físico Otto Schumann, y que da nombre al grupo de diapasones Otto (128, 64 y 32 Hz). Se usan para el trabajo estructural de los huesos y tejidos. 
El diapasón es sin duda una herramienta eficaz en la sonoterapia. Si conoces ya los beneficios de la vibración de otros instrumentos terapéuticos como los cuencos tibetanos o los gongs, con los diapasones comprobarás que la vibración equilibra, armoniza y calma al ser que nos habita.  
Chema Pascual  
Para saber más: 

jueves, 11 de mayo de 2017

El lama tibetano de la paz y el Amor

Los periodistas tenemos la suerte de conocer a personas únicas y de ser testigos de hechos excepcionales. El viernes pasado fue uno de esos días. Entrevistar a un venerable lama, Gangchen Rimpoché, experto en medicina espiritual tibetana, fue una experiencia. A su paso por Madrid, donde este fin de semana ha participado en el XXV Congreso para la Paz en el Mundo (rimpochenews.com), se prestó a hablar con los lectores de ZEN y, cómo no, a bendecirles.El lama de sonrisa curativa me recibe en un bar. Acaba de hablar sobre la paz a los alumnos del colegio católico Nuestra Señora del Pilar. La idea era pasear y divagar, pero la lluvia lo impide. Antes de arrancar, el monje budista cierra los ojos y recita de carrerilla una oración. Está muy agradecido por el encuentro. Nosotros, más.
¿En qué consiste la medicina espiritual tibetana?
"En la sociedad tenemos muy cuidado el desarrollo de lo externo, pero también debemos cuidar lo interno. Esto no es religión. Esta medicina busca alejar a las personas de la violencia (gestual, hablada...) a través del cuidado de los cinco sentidos".Insiste en que debemos tocarnos y besarnos más pero sin malas caras, dejando que fluya la buena energía. "Hay que hacerlo con sentimiento. Actuar con violencia puede desencadenar enfermedades. Si obramos en paz, eso generará un efecto benéfico en nosotros y los demás"."Se deben cambiar los pensamientos, buscando que sean positivos. La negatividad destruye la salud y la familia. Para eso no se necesita visitar a Buda ni ir a un templo, es una actitud interior".

¿Pueden convivir la medicina tradicional y la tibetana?
"Sí, la medicina convencional es muy necesaria, aunque a veces tiene efectos secundarios. A mis congresos vienen muchos médicos y científicos para compartir puntos de vistas y experiencias".El monje mira fijamente, como si viera a través de mi mente, me coge del brazo a media entrevista y me pide que escriba en mi diario "frases inspiradoras" que tengan un efecto sanador sobre los lectores. ¡Qué responsabilidad!
¿Cómo hace los diagnósticos?
"Preguntando, mirando los ojos, la lengua, el pulso...".
¿Es usted capaz de ver más allá, de contemplar mi aura?
Al equipo que asiste al lama se le escapa un "sí", pero el monje prefiere no contarme si hay luz alrededor de mi calva. Me sonríe y la charla sigue fluyendo. También pasa de puntillas por la reencarnación. Su misión actual es difundir esta medicina. En su siguiente vida, quién sabe...-
¿Es verdad que el yoga y la meditación lo curan todo?
"Yoga es movimiento, meditar es quietud. Son avances que vienen de Oriente y que ayudan mucho". El encuentro acaba con una bendición para los lectores en torno a la paz, con un abrazo de tres minutos que me llena y con una frase que debería ser un mantra periodístico: "Por el poder de la palabra".

Entrevista: Juan Fornieles/Fotógrafo: Alberto Di Lolli